Neuronas Espejo - Conexión de Cerebros

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Artículo de la revista Mente Sana, por Salvador Nos-Barberá.
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La Evolución de la Reproducción Humana

"La Evolución de la Reproducción Humana"

Del biólogo Roger Short, autor del artículo "La evolución de la reproducción humana", 1976.

"Los mamíferos exhiben una variedad de variables reproductivas dependientes de la densidad que les permiten llegar a un equilibrio con su ambiente. Estos incluyen la edad de la pubertad, la extensión de la muerte embriónica y fetal, el ratio de muerte neonatal, y la duración del periodo sin estro o la amenorrea de la lactancia. Todos estos son mechanismos orientados hacia la mujer; la mayor parte de los mamíferos son poligínicos, y como la mujer es la que tiene la mayor inversión de energía en la reproducción ella es el recurso limitante.

Desafortunadamente, el ser humano como especie ha elegido eliminar estas restricciones, así que ahora estamos sin ningunos controles y equilibrios naturales en nuestro ratio de crecimiento poblacional. Seremos enteramente dependientes de formas artificiales de anticonceptivos para siempre. Como la selección natural siempre ha operado en el pasado para maximizar el potencial reproductivo, las mujeres están fisiológicamente mal adaptadas a pasar la mayor parte de su vida reproductiva en un estado de no embarazo. Los anticonceptivos del mañana deberían ser escogidos con gran cuidado, ya que tendrán un gran impacto en nuestra salud general y en el bienestar de la sociedad.
(...)
La transmisión del aprendizaje de generación en generación necesitó de un periodo prolongado de contacto entre los padres y la descendencia, y esto fue acentuado por nuestra inmadurez en el nacimiento. Uno de las sanciones por haber desarrollado un cerebro tan grande fue que mucho de su crecimiento tuvo que ocurrir después del nacimiento ya que una cabeza grande nunca podría ser parida a través de los estrechos confines de la pelvis humana. Un niño dependiente, incapaz de alimentarse por sí mismo, impuso severas restricciones a la libertad de circulación de su madre, que a su vez se volvió dependiente del padre para proveer las necesidades de la vida*. Fue este periodo prolongado de dependencia juvenil lo que hizo adecuado el espaciamiento entre los nacimientos sucesivos de tal primordial importancia en las comunidades primitivas (Polgar 1972); la amenorrea de la lactancia fue uno de los mecanismos por los que la Naturaleza aseguró que hubiera un largo intervalo entre nacimientos. 

En los primitivos cazadores-recolectores, donde la crianza de un niño depende de la cooperación entre los padres, era claramente importante reforzar los vínculos que mantenían a los padres juntos. Una manera de hacer esto era desarrollar una estricta división del trabajo entre el hombre y la mujer, para que cada uno fuera dependiente del otro. También parece probable que explotamos el comportamiento sexual para mantener y reforzar este vínculo de pareja parental. Somos los únicos mamíferos en los que la mujer ha abandonado el fenómeno conductual periódico del estro, cuando ella está atraída instintivamente y receptiva al macho, y lo hemos cambiado por una situación en la que ella es potencialmente atractiva y receptiva en cualquier momento desde la adolescencia a la ancianidad. También somos el único primate en el que la hembra recibe gratificación del acto sexual en la forma de orgasmo". La evolución de la reproducción humana, Roger Short (1976).

Roger Short, biólogo y profesor de la Universidad de Melbourne, es una de las eminencias en el campo de la reproducción humana. De hecho, es uno de los expertos mundiales en el método anticonceptivo de la amenorrea de la lactancia materna (MELA) que se reúnen periódicamente en Bellagio, Italia, junto a instituciones como la OMS y la Fundación Rockefeller, para consensuar la efectividad del método y su funcionamiento (más información sobre el MELA aquí). A pesar de ser un científico vinculado a las elites de poder, eso no debería ser razón o motivo de prejuicio para rechazar a priori sus planteamientos o investigaciones, ya que si lo que se presenta es cierto, lo tendremos que aceptar nos guste o no, se adapte mejor o peor a nuestra ideología. Os invito a realizar una lectura crítica y reflexiva.

Como se aclara en el libro "On fertile ground: a natural history of human reproduction" actualmente hay varias posturas o enfoques que explican la falta de menstruación temporal en las madres lactantes: las que basan la explicación en la frecuencia de las tomas del bebé (John Bongaarts), otra es la de la carga metabólica relativa (la energía que tiene que derivar la madre hacia la lactancia se reduce al introducir alimentación complementaria, por ejemplo) y también hay una investigadora que ha añadido una más, la influencia en la fertilidad de la mujer del nivel de grasa en su cuerpo (Rose Frish).

En el momento del artículo que voy a analizar Roger Short trabajaba en la Unidad de Biología Reproductiva de la Universidad de Edimburgo. A pesar de que es un artículo de los años setenta y que seguramente ahora existan otras visiones y de que no comparto su obsesión por la píldora anticonceptiva como solución a los males de la humanidad, creo que el análisis de la cuestión que plantea es correcto y se podría resumir en que, desde un punto de vista evolutivo, el cuerpo femenino no está bien adaptado a la realidad de ovular y menstruar constantemente.

Parece ser que el primer autor que constató que la edad de la menarquía en las niñas había bajado de forma espectacular en EEUU y Europa desde mediados del siglo XIX fue Tanner, pero se dio cuenta de que esa tendencia se había parado en unos 12-13 años. Esa edad era mucho más baja que la de los países menos industrializados y lo asoció a una peor nutrición y un nivel más bajo de proteinas, ya que también dentro de una misma cultura, las personas "mejor" alimentadas se les adelantaba la primera regla. Cuando leí esto inmediatamente pensé: ¿Y no será que nosotros somos los que estamos sobrealimentados y "malnutridos" por excesiva nutrición desde un punto evolutivo? Es decir, ¿no serán las comunidades no industrializadas el "estándard" y no nosotros? La verdad es que esto lo pensé a raíz de darme cuenta de lo que ocurre con los niños de biberón y los niños de pecho. No tienen los mismos percentiles y, de hecho, la OMS tuvo que sacar unas nuevas tablas de peso por edad dirigidas a los niños de teta porque si se aplicaban las "normales" (biberón) nuestros hijos estaban demasiado delgados, cuando en realidad la leche materna ha sido el alimento habitual de la especie humana desde el principio de los tiempos. Para otras interpretaciones podéis consultar la web del Museo de la Menstruación. Es significativo señalar que, a pesar de la estrogenización ambiental artificial del ambiente que conocemos hoy en día, el adelanto de la menarquía es algo que se observa con datos que van desde 1860, es decir, mucho antes de que popularizara el uso del plástico o se inventara la píldora anticonceptiva.

Posteriormente llegaron otros autores y otras teorías como la de Frisch y Revelle que describieron una masa corporal crítica de 47.8 kilos para que ocurra la menarquía, como si hiciera falta un mínimo de grasa corporal almacenada para comenzar a menstruar. Hoy en día entiendo que habrá teorías más actualizadas pero recuerdo que el artículo de Short es de 1976.

Sobre la menarquía Roger Short dice algo que me dejó reflexionando:

En los países en desarrollo, con una edad tardía de pubertad, la adquisición de la fertilidad y la madurez intelectual son casi eventos coincidentes que se complementan el uno al otro. En los países desarrollados, por otro lado, parece que nosotros ahora adquirimos nuestra sexualidad bastante antes que la madurez intelectual que nos permite hacerla frente. Los embarazos adolescentes son algo nuevo en nuestra experiencia evolutiva, ya que eran una imposibilidad biológica.

¿Y por qué eran una "imposibilidad biológica"? Sencillamente porque los primeros años después de la menarquía suelen ser anovulatorios. Por ejemplo, se comprobó cómo las mujeres !Kung cazadoras-recolectoras se casaban y tenían su primera regla más o menos a la vez, con 15 años y medio. Sin embargo, su primer hijo lo tenían a los 19 años y medio (Kolata 1974). Y esto quiere decir que en EEUU y en Europa las niñas que tienen su menarquía a los 12 años podrían ser fértiles con 14 o 15 años. Y eso es una rareza histórica, como tantas otras...

Hay una parte del artículo de Short que me ha dejado sorprendida. Yo creía que en las sociedad de cazadores-recolectores había una alto número de hijos y de muertes (al no existir medicamentos y hospitales, por ejemplo). Pues resulta que no, los ratios de nacimientos y muertes eran más bien bajos hasta la llegada de la revolución agrícola hace 10.000 años. Recordemos que el Homo Sapiens moderno apareció hace unos 200.000 años.

¿Y por qué aumentaron los nacimientos con la revolución agrícola? Porque disminuyó el intervalo entre nacimientos. ¿Y por qué? Porque se modificaron los hábitos de lactancia tradicionales en el mundo de las cazadoras-recolectoras. Por ejemplo, las mujeres !Kung solían tener un intervalo medio de 4 años entre hijos y amamantaban durante 3-4 años. Las madres, dice Short, eran delgadas pero bien alimentadas y no había alimentos blandos para la alimentación complementaria de los bebés. Cuando las Kung se volvían sedentarias destetaban antes y se complementaba con harina de cereal y leche de vaca y, por tanto, el intervalo entre hijos se acortaba. ¿Y cuándo amamantaban durante 4 años no suplementaban con nada? Es obvio que sí. ¿Y cómo estaban de hierro los niños? Porque ahora la OMS dice que a partir de los 6 meses hay que suplementar por riesgo de anemia. Cuando entreviste a una mujer !Kung os cuento en otro artículo... (Por ahora me tengo que conformar con este maravilloso libro de Marjorie Shostak).

Con la revolución agrícola y la sedentarización aumentó la mortalidad y la fertilidad a la par, es decir, tenían más hijos pero se moría más gente. Al leer esto pensé, ¿no deberían haberse reducido las muertes al tener comida y un ambiente aparentemente más seguro? Pues no. Según Short, la higiene probablemente se deterioró y las enfermedades aumentaro. Y yo especulo desde mi humilde visión de madre lactante... ¿No tendrá que ver también en el aumento de la mortalidad el hecho de que se diera menos tiempo de mamar? Es decir, ¿no podría tratarse de un círculo vicioso? Si hace 10.000 años destetabas antes el niño corría más peligro de morir por no obtener los nutrientes necesarios ni las defensas que proporciona la leche humana. Ahí quedan mis preguntas sin respuesta.

Después Short señala varios estudios en los que se ha observado cómo el proceso de urbanización en la época actual, y los cambios que lleva aparejado en cuanto a hábitos sociales y nutricionales, impactan en la fertilidad humana, sobre todo en cuanto a la lactancia materna y afirma: 

"En todo el mundo en su conjunto, más nacimientos son prevenidos con la lactancia que con las otras formas de anticoncepción juntas. No es extraño que los cambios sociales que reducen la eficiencia anticonceptiva de la lactancia hayan tenido tal asombroso impacto demográfico". 

Y un poco más tarde dice: 

"Se suele decir que no podemos esperar que la gente de los países en desarrollo quieran controlar su fertilidad hasta que los ratios de mortalidad infantil sean reducidos a un nivel aceptable. Si pudiéramos desarrollar anticonceptivos que promocionaran la lactancia materna, ellos aumentarían el intervalo entre nacimientos así como reducirían la mortalidad al mismo tiempo". 

En este momento el artículo compara la vida reproductiva de una mujer de una comunidad cazadora-recolectora y la de una mujer de hoy en día:

"En las comunidades cazadoras-recolectoras, la pubertad, la adquisicón de deseo sexual, y matrimonio eran todos eventos sinónimos, así que no había necesidad de restricciones sociales sobre el comportamiento sexual antes del matrimonio. Después del matrimonio había un periodo de tres años de esterilidad adolescente, cuando la chica habría experimentado una sucesión de ciclos menstruales anovulatorios antes de concebir. Después del primer hijo, habría estado 3 años en amenorrea de la lactancia, seguidos por uno o dos ciclos menstruales ovulatorios antes de concebir otra vez. No tenemos información de la edad de la menopausia  en las sociedades primitivas, pero (...) sería raro que una mujer tuviera más de 5 hijos. Durante su vida reproductiva experimentaría 15 años de amenorrea de la lactancia, y 4 años de embarazo, (...)

Contrastemos esto con la vida reproductiva de una mujer de hoy en día: la menarquía ocurre a los 13 años, y la menopausia a los 50. Dos embarazos con poco o ningún amamantamiento como mucho solo permitirían a la mujer como mucho 2 años de respiro de los ciclos menstruales regulares, que ocuparían los 35 años que quedan de vida reproductiva. 

No puede haber ninguna duda de que este aumento de nueve veces en el tiempo dedicado a tener ciclos menstruales plantea una serie de nuevos problemas para nosotros; es algo de lo que no hemos tenido ninguna experiencia evolutiva previa, y por lo tanto no estamos genéticamente adaptados para hacer frente a la situación".

Hay una cosa que me chirría: no he encontrado constancia de ninguna amenorrea de la lactancia más allá de dos años en la actualidad, aunque tampoco es raro dada la pérdida de la cultura de la lactancia en la sociedad actual. Quizás existan pero no es algo de lo que se hable demasiado. (ACTUALIZACIÓN: en el artículo de Barbara B. Harrell del que hablo aquí hay constancia de un estudio en el que una de las mujeres tuvo una amenorrea de la lactancia de 30 meses, pero es algo muy raro).

Anticoncepción

Dice Short, y es cierto, que el único anticonceptivo que no actúa después de la ovulación es la píldora. Sin embargo, se eligió, en lugar de imitar la amenorrea, que imitara el ritmo menstrual mensual, creyendo que sería más "normal" y más aceptable.

¿Puede ser dañina una sucesión de ciclos menstruales interminable? A esta pregunta responde Short:

"En las sociedades primitivas, la pubertad fue pronto seguida de un embarazo primero, que a su vez transformaba el pecho en un órgano secretor. Hoy, el descenso de la edad de la pubertad, junto con los aplazamientos inducidos culturalmente del primer embarazo, quiere decir que el pecho puede que tenga que esperar a más de una década entre la finalización de la pubertad y el comienzo de la actividad secretora, tiempo durante el cual responde a los ciclos mensuales de secreción de esteroides del ovario con un 20% de aumento de volumen durante la fase lutea, y un colapso repentino de la menstruación".

Ya en la época de este artículo, 1976, había estudios que relacionaban la incidencia de cáncer de pecho con la edad del primer hijo o, más bien, con el tiempo entre la primera regla y el primer nacimiento. Y aporta un dato: "una mujer que tiene a su primer hijo antes de los 18 años tiene un tercio de riesgo de tener cáncer de mama comparado con una mujer que tuvo a su primer hijo después de los 35 años". Para más información actualizada sobre este tema recomiendo la lectura de estos otros post: "Los riesgos de no ser una madre joven" y "¿Menstruar mola? ¿Menstruar es un atraso?"

Dice Short que el cáncer de mama es el cáncer más comun en las mujeres, con 11.000 muertes anuales en Inglaterra y Gales en esa época. Como dato comparativo, esa cifra se ha mantenido ya que en 2011 murieron 11.684 mujeres y 78 hombres por esa causa en Reino Unido. También menciona el hecho de que en las mujeres nulíparas también se ven incrementados los carcinomas de ovario, endometrio, fibromas e endometriosis.

Y después de un artículo fascinante e interesante llega una parte en la que abandona la explicación científica para proponer la creación de un anticonceptivo que permita a la mujer volver a estar en amenorrea, el estado normal entre las mujeres primitivas. Así también se reduciría la incidencia del cáncer y problemas derivados de tener tan poquitos hijos.

Como vemos, Short da por hecho que las mujeres van a seguir sin tener muchos hijos cuando son jóvenes ni van a amamantar por eso la Ciencia y la Medicina tienen que acudir a salvarnos de los problemas de la nuliparidad con una nueva medicina que nos cure de las consecuencias de los hábitos reproductivos postindustriales.

Conclusiones sobre biopolítica

Como las formas naturales de autoregulación de la población ya no existen, para bien o para mal (un punto positivo claro en mi opinión es la reducción de la mortalidad infantil, por ejemplo) Short afirma que dependeremos de las formas artificiales de anticoncepción para regular la población mundial, y que incluso serán claves en la supervivencia de nuestra especie. Pero, además, no vale cualquier tipo de anticoncepción, ya que no todos pueden mantener el aparato reproductivo en estado de inactividad cuando no queremos quedar embarazada. Aquí entiendo que el autor se refiere, por ejemplo, a que una mujer puede seguir métodos "naturales" (ya lo de natural queda hasta raro en este contexto) y reconocer sus días fértiles y evitar las relaciones sexuales coitales o utilizar métodos de barrera durante esos días. Sin embargo, esta mujer seguiría ovulando y menstruando, lo que elevaría el riesgo de otros problemas de salud. Yo, desde luego, no era consciente de todo esto hasta hace muy poco. 

"Las mujeres pueden estar fisiológicamente mal adaptadas a pasar la mayor parte de su vida reproductiva con una interminable sucesión de ciclos menstruales". 

Roger Short termina su artículo reflexionando sobre biopolítica ya que, como la reproducción ya no es algo "natural" sino algo sujeto a la voluntad, se volverá mucho más impredecible, lo que podría conllevar "problemas de planificación a largo plazo" (se entiende que para los políticos) y pronostica que habrá más intentos de relacionar lo que es deseable para las naciones con las prácticas reproductivas, es decir, en mi opinión está diciendo que el Estado se va a entrometer cada vez más en la vida personal de los sujetos de a pie.

Reflexiones finales

El análisis de la cuestión parece bastante coherente, a pesar de mis escasos conocimientos sobre biología, antropología evolutiva o medicina, no ya tanto las conclusiones a las que llega, que sí que me parecen criticables.

1) La primera puntualización que se le puede hacer a Short es que antes de hablar de planificaciones nacionales deberíamos hablar de decisiones libres e informadas, es decir, que la gente tenga toda la información para después decidir lo que quiere hacer con su vida. No todo está en nuestra mano ni todas tenemos por qué querer tener hijos o tenerlos jóvenes pero a lo mejor algunas, si lo hubiésemos sabido, los hubiésemos tenido mucho antes, habríamos lactado de otra forma o habríamos hecho más deporte en la niñez para retrasar un poquito la menarquía, etcétera...

2) Una vez que se tiene toda la información y apoyo se puede optar por tomar la píldora, no tomarla, tener hijos, no tenerlos, amamantarlos, no amamantarlos, utilizar métodos anticonceptivos "naturales" o no utilizarlos. Se puede optar, si las circunstancias externas biopolíticas te lo permiten, claro...

3) Short parte del hecho de que en la sociedad postindustrial no podemos llevar la vida ni de las cazadoras-recolectoras ni de las sociedades no industrializadas y que, por esa razón, dependemos de las píldoras de la industria farmacéutica para mantenernos en un falso embarazo perpetuo. Pero quedan las preguntas abiertas: ¿No podemos intentar a nivel individual tener menarquías tardías, embarazos tempranos, lactancias largas e intensas? ¿Está en nuestra mano? ¿Es nuestra decisión? ¿Es la de otros? Si la lactancia tiene un papel fundamental históricamente en el crecimiento equilibrado de la población, ¿no tendría que ser la sociedad y el mundo laboral industrializado el que se adaptara a la lactancia humana y no al revés? ¿Por qué tenemos que ser las madres lactantes las que nos tenemos que adaptar a los horarios y circunstancias industriales, es decir, las que tenemos que extraernos leche, congelarla, separarnos de nuestros hijos durante largas horas, etcétera?

Por otro lado, el tema de la anticoncepción en el mundo preindustrial daría para otro artículo, que me reservo para cuando termine el libro de John M. Riddle "Las hierbas de Eva. Historia de la anticoncepción y el aborto en Occidente".

4) En el texto de la introducción que he traducido dice que un niño dependiente impuso severas restricciones a la libertad de circulación de la madre. ¿Acaso las madres de las sociedades cazadoras-recolectoras no usaban portabebés para poder moverse sin separarse de sus hijos pequeños? Esto que plantea Short no es verdad, al menos como se describe en el libro de Marjorie Shostak "Nisa", un libro de entrevistas a mujeres !Kung. En él se explica como las madres recolectan acompañadas de los bebés y niños y los padres cazan, también a veces acompañados de niños y niñas algo mayores. Las mujeres y los hombres son interdependientes a nivel nutricional y los niños no impiden ninguna actividad, quizás la caza por el nivel de sigilo que se necesita para no asustar a los animales. Es puro sentido práctico, no ideológico.

5) Ya no estamos en 1976 y ahora sabemos que la píldora no sólo no proteje del cáncer de mama sino que puede aumentar, aunque sea de forma leve, el ratio de padecerla. Además, el uso de la píldora ha traído consigo problemas ambientales, ya que la orina de las mujeres que la utilizan pasa al ecosistema estrogenizándolo,  como se ha estudiado en este artículo publicado en PNAS. Para solucionar un problema, creamos otros mil. ¿Es ese el lema de la historia del progreso humano?

6) La última crítica que le hago a Short quizás es la más importante. No son los Estados los que deben decidir si la gente se reproduce o no, si tiene 0, 1 o 6 hijos, como tampoco debería entrometerse en ningún aspecto de nuestra vida íntima. Si existe un problema demográfico en alguna zona del planeta este debería ser analizado por los propios afectados y las soluciones nunca deberían ser impuestas desde las elites de poder.

Para profundizar:

- Traducción del artículo de la antropóloga Beverly Strassman, mucho más reciente que este de Short: "La Biología de la Menstruación en el Homo Sapiens".
- Reseña de "La Lactancia y la Menstruación desde una Perspectiva Cultural" de Barbara B. Harrell, de 1981.

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Los pensamientos curan más que los medicamentos

Los pensamientos curan más que los medicamentos

Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?
Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

 

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?
Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren.
Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

 

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

 

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?
No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.
¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.

 

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.
He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

 

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía. 
Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.  Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

 

Y eso enlaza con la física cuántica. Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

 

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?
Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

 

Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

 

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.
 
¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?
Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autoreceptores. Tú tienes diferentes autoreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?
Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

 

Montse Cano.

Entrevista obtenida en el blog: http://semillassolares.blogspot.com.es

 

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Cómo saber si has elegido a un buen terapeuta para ti

Para saber si el terapeuta que has elegido es el más apropiado para ti y para tu proceso, fíjate en estos sencillos puntos:

 

 -Asegúrate de que el terapeuta de tu elección haya hecho su propio trabajo personal, pues con ello se habrá puesto en tu lugar, y sabrá muy bien cómo es el estar en tus zapatos. Además, esto puede tomarse como garantía de que no mezclará su historia personal con la tuya, pues ya la tiene trabajada.

 

 -Presta atención a tu sensación cuando tengáis la primera entrevista: ¿Te sientes cómodx en su presencia? ¿Con su personalidad? ¿Con su tono de voz o forma de hablar? ¿Qué te transmite? ¿Sientes que habéis conectado? Estas preguntas son clave para el éxito del proceso de descubrimiento que vas a comenzar, pues si no te sientes a gusto, no estarás dispuestx a abrirte ni a validar lo que pueda aportarte.

 

 -¿Sientes que respeta tu ritmo, tu necesidad? En todo momento tu terapeuta debe respetar tu velocidad para dar pasos en el proceso. Tanto mucha presión para que avances como ninguna presión para que te des cuenta son apropiados para el proceso terapéutico.

 

 -Es muy importante que te sientas acogidx, cuidadx, que notes esa red de reguridad en la que confías pues sabes que cualquier cosa que ocurra, tu terapueta está ahí para transitarla contigo. El contar con este espacio seguro va a favorecer enormemente el encuentro contigo mismx.

 

 - ¿Cómo sientes que te escucha tu terapeuta? Una escucha activa por parte de tu terapeuta va a propiciar que te sientas libre para expresar lo que necesites, con la tranquilidad total de que no vas a ser juzgadx.

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8 Claves de la Terapia Gestalt para ser feliz

1.- Vive el AHORA.

2.- Vive AQUÍ.

3.- Deja de vivir en la fantasía.

4.- Exprésate, comunica lo que piensas, sientes, necesitas.

5.- Siente el dolor y las situaciones desagradables.

6.- No aceptes ningún "debería" más que los tuyos propios. Sólo los que tú te impongas a ti mismx.

7.-Toma completa responsabilidad de las acciones, emociones, sentimientos y pensamientos propios.

8.- Sé lo que tú eres, no importa lo que sea.

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Cómo te sientes tras una sesión de terapia. Descripción Gráfica:

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