Terapia


¿Quieres dejar tus miedos y limitaciones atrás y disfrutar de ser quien eres?


Sí, sé lo que es, era justo lo que yo quería. Verás:

 

Tras años y años de sufrir los estragos de una autoestima más desordenada que la habitación de un adolescente rebelde, de ser tan buena que resultaba tonta, de machacarme con unas comparaciones y juicios internos más crueles y severos que la Rotenmeyer por no sentirme tan valiosa y exitosa como veía al resto del mundo, de estar en crisis laboral y estar en una relación de pareja que se desmoronaba... exhausta y frustrada por no encontrar(me) ninguna solución, decidí que era el momento de tomar cartas en el asunto y tratar el tema con un profesional del caos emocional.

 

Me acuerdo perfectamente del pensamiento de "Armonía, no estás tan mal como para necesitar terapia, de verdad. No es para tanto". Recuerdo la incómoda sensación de sentirme ""inferior" por estar buscando a alguien que me ayudara a desenredar semejante madeja de emociones, pensamientos y creencias tan sumamente liada era demasiado para mí sola. Todavía tengo grabada la sensación de desprotección al estar sentada delante de alguien que no sabía nada de mí, ni de mi vida, dispuesta a levantarme en cualquier momento e irme en cuanto me sintiera ridiculizada o juzgada por estar "tan mal". 

 

A pesar de todo, atravesé ese duro y difícil umbral llena de dudas, y yo y mi orgullo y lío emocional fuimos a terapia. 

 

Aquel proceso terapéutico, creo que fue la experiencia más liberadora que había tenido. Que alguien me entendiera con tanta calidez y me aseguraran que había solución (si yo estaba dispuesta a colaborar, que lo estaba y mucho) me abrió los ojos a una nueva forma de tratarme, de respetarme, de hacerme cargo de mi propia vida y de disfrutar de ser yo. 

 

Así que ahora, sabiendo lo que es estar en la otra butaca, lo que se siente y se consigue, te pregunto: 

 

¿Te atreves a dar el paso para cambiar eso que te duele?

Ahora tú eliges qué necesitas